El pasado 11 de noviembre, el Consejo Permanente de la OEA aprobó exigir a Nicaragua el retiro de su Ejército de la isla Calero, orilla del río San Juan, ubicada en territorio costarricense. La aprobación contó con 22 votos a favor, dos en contra y tres abstenciones.
Lo infortunado hasta ahora ha sido la actitud tanto de Nicaragua al catalogar al Consejo Permanente de la OEA de dictatorial, como la posición de Venezuela en defender que las soluciones entre las partes, deben ser solventada y procesadas exclusivamente a través del diálogo bilateral. Según la posición del embajador Roy Chaderton, una intervención de la OEA podría complicar la posible solución al conflicto. Sigue leyendo

