Cómo identificar a aquellos, que de fútbol solo hablan cada 4 años

Por Xavier Rodríguez Franco.

Pocos acontecimientos paralizan con mayor expectación a las sociedades a nivel global, que los mundiales de fútbol. Uno de los rasgos más particulares de esta práctica, es su expansiva propensión a la crítica, el “yocreismo” y la opinología compulsiva antes, durante y después de cada partido, de cada competición.  Con la proliferación de los medios de comunicación y su creciente penetración sociocultural esta institución extra deportiva va adquiriendo un espacio preponderante en la cotidianidad ciudadana, objetivo que busca principalmente la prensa deportiva y la mercadotecnia contemporánea que ha construido una nueva cultura de consumo balompédica , lo cual -nos guste o no- forma parte del folclore que todos esperamos. Sigue leyendo

Puerto La Cruz, capital de Venezuela por un día

Es de noche y en Caracas el ritual de la crispación y el bullicio urbano cotidiano, no da espacio para pensar en hazañas. Aquellas horas nocturnas traía en sus ropajes un terco deseo ya hecho olvido para muchos capitalinos envueltos en la sordidez de la ciudad. Un hecho histórico que pasó casi inadvertido: la clasificación de una selección de fútbol (sub-20) venezolana, a un mundial por primera vez.

En los medios más importantes, pudo más el debate nacional sobre los desmanes del “colectivo la piedrita”, la intolerancia de siempre, la intimidación del hampa y la violencia política, que las dulces emociones que en ocasiones trae consigo el deporte y la juventud, con sus triunfos, su rebelde renovación de esperanzas y sus inspiradoras escenas de superación. Triste pero cierto.

De cualquier manera, a pesar del sensacionalismo mórbido de nuestros medios informativos.. GRACIAS muchachos! hoy la capital de la nueva Venezuela, que exuda futuro, superación y alegría palpita en Puerto la Cruz; al menos por este día de embriaguez vinotinto…

El triunfo del Gattusismo (el canto fúnebre al fútbol): Mundial Alemania 2006.

Por Xavier Rodríguez Franco.

Empezamos como siempre, tensos, ritualistas, ansiosos, concentrados y a veces despreocupados de todos los demás puntos de la agenda por completar. Es una final de la Copa del Mundo, cuatro años condensados en 90 minutos (que quizá puedan ser más, aunque cause pavor solo imaginarlo). Pasé atrás, roces de dedos por el césped, alentadores “allez ” y “dai dai”  y una vez más se abre fugazmente la mirada al horizonte del planeta expectante. Y así rueda el balón y al margen de lo que se plasme en la idea, él no se detiene… Sigue leyendo