Por Enrique Krauze. Publicado en El País el 15 de noviembre de 2003.
El año 1989 fue milagroso en la historia contemporánea. ¿Quién que no sea globalifóbico no recuerda sin nostalgia la Revolución de Terciopelo en Praga, la caída del Muro de Berlín, el fin de la guerra fría? Mientras esos cambios fundamentales ocurrían en Europa, en América Latina comenzaba a ocurrir un milagro quizá menos dramático, pero igualmente esperanzador: como fichas de dominó que de pronto se pusieran de pie, la mayoría de los países de esta región adoptaba la democracia liberal y abandonaba -al menos parcialmente- cuatro poderosos paradigmas de atraso histórico: el militarismo, el marxismo revolucionario, el caudillismo populista y la economía estatalizada y cerrada. Habría sido maravilloso que esos logros de 1989 se hubieran vuelto permanente realidad, y que el destino de aquellos cuatro jinetes de nuestro Apocalipsis fuera -como decía León Trotski- el “basurero de la historia”. Por desgracia, no ocurrió así. La democracia sigue siendo el único sistema legítimo para acceder al poder en América Latina, pero los jinetes cabalgan de nuevo. Sigue leyendo
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Pretorianismo Parlamentario
Por Xavier Rodríguez Franco. Publicado por Guayoyo en Letras.
El carácter cívico de la política sigue entre comillas también después de la muerte de Hugo Chávez. La huella militar en la forma de conducir los asuntos públicos pervive en las arterias de la revolución bolivariana, más allá de los imperativos de “gobernabilidad democrática” que la actualidad sugiere. Los días posteriores a las elecciones sobrevenidas del pasado 14 de abril, han mostrado toda la toxicidad de una polarización que se ha recrudecido tras un controvertido proceso electoral, que más allá de su autenticidad o credibilidad, revela la lejanía de aquel país monocolor de diciembre de 2006 [1].
Contexto sociopolítico que sigue sin ser entendido por quiénes aseguran gobernar hasta el “dos mil siempre”. De aquí el talante de las forzosas acusaciones -que sin escatimar recursos- emiten sobre una oposición sensiblemente distinta a la del 2005. La actuación gubernamental, nos evidencia la incapacidad ¿o quizá indisposición? de comprender la movilidad social que ocurre en su electorado y también en el de sus adversarios políticos, aferrándose argumental y actitudinalmente al prisma de aquel -mucho más lejano- 2002. Comportamiento que demuestra no saber cómo llenar el vacío dejado por un liderazgo carismático sin igual, pero intransferible.
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Sobre “el neoliberalismo y el imperio”
Por Fernando Mires. ProDaVinci. No hay palabra que haya sido usada de un modo tan indiscriminado, y sobre todo, tan aburrido, como la palabra neoliberalismo. Tanto que a veces se tiene la inevitable impresión de que sólo es utilizada como medio retórico para descalificar opiniones divergentes. Basta que alguien se atreva a criticar a algún representante de las ideologías estatistas para ser calificado de inmediato como neo-liberal.
En gran medida los llamados anti-neo-liberales recurren a la palabra neoliberalismo de un modo muy parecido a los estalinistas cuando recurrían al concepto de burguesía. Todo aquello que discrepaba respecto al último informe de la URSS era calificado por los comunistas de ayer como una representación de la ideología burguesa.
Lo dicho contrasta con el hecho de que de los ideólogos que se denominan anti-neo- liberales, ninguno ha hecho jamás una crítica seria al llamado neoliberalismo. Sigue leyendo
La fanática moderación británica
John Carlin. El País. Los agentes de la Komintern soviética en Londres mandaron un informe a Stalin sobre la huelga general británica de 1926. Se suponía que este iba a ser el hito decisivo en la históricamente inevitable victoria del proletariado en las islas. No fue así. Los huelguistas y los policías, enfrentados durante días, resolvieron sus diferencias con un partido de fútbol, que los huelguistas ganaron. Stalin, al recibir el informe, se indignó. Estos no eran revolucionarios serios. Ordenó en el acto que se suspendiera el envío de fondos al Partido Comunista británico.
El fervor patriótico y el buen humor con el que se han celebrado esta semana los sesenta años en el trono de la reina Isabel II ofrecen una explicación de por qué Reino Unido se mantuvo al margen de los enfrentamientos ideológicos, los sueños utópicos y los fanatismos varios que devoraron al continente europeo durante buena parte del siglo XX. Y, también, de por qué se seguirá resistiendo a los cantos de sirena de los extremistas en estos tiempos de incertidumbre y crisis… Sigue leyendo
Malvinas, cuando el peor enemigo no estuvo en el bando contrario
El Clarín. Reseña del libro “lágrimas de hielo”. Cuando el 2 de abril de 1982 las tropas argentinas tomaron posesión de las Islas Malvinas, el fervor popular impidió ver las carencias y falta de profesionalismo de una fuerza conformada en su mayoría por conscriptos prácticamente sin instrucción militar. Sin embargo, para muchos de ellos el peor enemigo no estuvo en el bando contrario sino, paradójicamente, en el propio . Sigue leyendo

