(Ret.) Sinécdoque retórico que busca hacer de la paranoia conspirativa un clima narrativo para afrontar la opinión ajena. En el contexto comunicacional venezolano, se trata de todo aquello refutable que desdice la argumentación propia. Precísamente entienden y comunican por “matriz de opinión” todo lo contrario a lo que es: aquel espectro de variabilidad que tienen las opiniones sobre determinados asuntos.
El empleo de la expresión “matriz de opinión” es un objeto lingüístico de culto en contextos polarizados e intransigentes al debate. Solo la idea de que exista un rango de alternabilidad en la comprensión/explicación de cualquier fenómeno, puede producir parálisis cognitiva y pavor en ciertos opinadores. Temor endémico a la heterogeneidad y a la idea de que la realidad pueda tener plurisignificación. De allí a que la tendencia comunicacional subyacente sea asegurar que hay un presunto plan mediático, orquestado en contra de determinadas argumentaciones dominantes, que buscan ser desestabilizadas por “matrices de opinión”. Un ejemplo bastante claro, de cuanto daño hace no practicar con naturalidad la poligamia argumental propia de las sociedades abiertas. Sigue leyendo

