La CELAC vista desde El Silencio: la declaración de Caracas (3ra. parte)

Una publicidad de la CELAC en medio de El Silencio

Por Xavier Rodríguez Franco (@xfranco22).

Es sábado en la noche, y desde el céntrico sector caraqueño llamado “El Silencio”, paradójicamente el bullicio se hace presente. Aunque no lo parezca, se trata de una discusión sobre política que nuevamente se convierte en ruido: cacerolazos de protestas por la Cumbre de la CELAC, que intentaron ser acallados por fuegos de artificio de una celebración anticipada a una declaración que aún no había nacido. Estallidos que hasta llegaron a interrumpir en ocasiones las comparecencias de los jefes de Estado presentes en el evento[1]. Sigue leyendo

¿Universidad o alcaldía?

Examinando los discursos de las autoridades universitarias, así como de la representación estudiantil, llama la atención que dentro de los contenidos destacan temas como la administración del presupuesto, los criterios de asignación de becas, cupos, transporte, alimentación, seguridad, infraestructura, mobiliario…Para cualquiera que no sepa quiénes son y esté algo despistado del contexto venezolano, pareciera el discurso de algún alcalde en funciones. Situación mucho más marcada, en momentos donde el folclore electoral y la prédica partidista se apodera de la Universidad, de sus horarios de clase, de sus prácticas en laboratorios, del funcionamiento de las canchas deportivas y hasta de sus bibliotecas.

Si bien es cierto que la política es una circunstancia inherente a la vida en sociedad y que la educación (más aún la universitaria) constituye un ámbito de referencias primarias y de socialización política por excelencia. ¿Dónde están los límites de la política en el fuero académico? ¿Hasta qué punto es sano que lo educativo luzca como la variable dependiente de la pugna partidaria dentro de la universidad venezolana? Sigue leyendo

Léase antes de gobernar

Filósofos, politólogos e historiadores escogen obras para el liderazgo ideal.

T. Constenla y J.R. Marcos (El País). Lejanos ya los tiempos en que Baltasar Gracián consagraba El político a mayor gloria de Fernando el Católico y Maquiavelo dedicaba El príncipe al Duque de Urbino, los políticos actuales no parecen tener quien les escriba, más allá, eso sí, de plúmbeos informes, dudosos discursos y puede que hasta autobiografías complacientes. No falta sin embargo quien acceda a recomendarles lecturas para el buen gobierno. Clásicos para comprobar que la política es tan vieja como la misma polis. Economistas laureados para pensar la crisis lejos de las consignas aprendidas. Historiadores con consejos para no repetir los mismos errores del pasado.

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Como decíamos ayer…

La frase “…cómo decíamos ayer…”  fue utilizada por Fray Luís de León (1527- †1591) una vez retornar de su juicio inquisitorial y posterior presidio en Valladolid, a la docencia que ejercía en la Universidad de Salamanca. La razón de un encarcelamiento por casi cinco años, fue la de traducir -a una lengua “vulgar”- “el cantar de los cantares” . En dicha traducción se desvelaba ante la cultura castellana el erotismo de dicho poema, contenido en la Biblia [1]. Sigue leyendo

¿Podemos desde internet ampliar la esfera pública? #YesWeCan

Se trata de un trabajo analítico que se presenta como un “corte transversal” del fenómeno de la política 2.0 como nuevo paradigma de gestión pública y comunicación política, vista desde la perspectiva de la campaña electoral que llevaría a Barack Obama (#Obama08) a la Presidencia de los Estados Unidos de América.  Si bien es cierto que el internet supone un cambio socio-cultural de hondas implicaciones, Diego Beas mantiene a raya la tentación de muchos tecnófilos de sobredimensionar la variable tecnológica, con una narrativa adjetival selectiva que destaca aquel telón de fondo, que escapa de la comprensión coloquial que cada proceso electoral plantea. En consecuencia, este texto permite entender, que el uso de las redes sociales, los dispositivos electrónicos y el internet supone una era de transformación epistémica sobre la construcción de los asuntos públicos y sus códigos, en el que su manifestación electoral es solo la punta del iceberg: representará en lo próximo un nuevo modelo de gestión gubernamental, ampliando, complejizando -y por qué no- enriqueciendo aún más la esfera pública. Sigue leyendo