Por Xavier Rodríguez Franco (@xfranco22).
Es sábado en la noche, y desde el céntrico sector caraqueño llamado “El Silencio”, paradójicamente el bullicio se hace presente. Aunque no lo parezca, se trata de una discusión sobre política que nuevamente se convierte en ruido: cacerolazos de protestas por la Cumbre de la CELAC, que intentaron ser acallados por fuegos de artificio de una celebración anticipada a una declaración que aún no había nacido. Estallidos que hasta llegaron a interrumpir en ocasiones las comparecencias de los jefes de Estado presentes en el evento[1]. Sigue leyendo


