Recientemente participé en una nota de prensa para el diario La Tercera de Chile, referida a la particular circunstancia de que el Presidente Chávez, una vez ganador de la pasada contienda electoral, haya decidido que la mitad de sus candidatos a las elecciones regionales del próximo 16 de diciembre tengan un origen militar. Ciertamente para el imaginario político chileno (y de buena parte de la región), la figura militar resulta sensiblemente incompatible con cualquier idea asociada a la democracia; más aún cuando se trata de designaciones “a dedo” que evadieron deliberadamente la práctica de elecciones primarias que el propio Partido Socialista Unido de Venezuela le enrostraba a la oposición pocos años atrás.
A continuación, reproduzco las tres preguntas que me fueron formuladas sobre esta particular dinámica política: Sigue leyendo

